In-I in Motion: cuerpo, sudor y alma en el reto artístico de Juliette Binoche y Akram Khan
- Álvaro García- Baquero
- 9 hours ago
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Juliette Binoche debuta en la dirección al igual que en la danza en este intímo retrato sobre la creación artística
Título original: In-I in Motion
Año: 2025
Duración: 127 minutos
País: Francia
Dirección: Juliette Binoche
Fotografía: Marion Stallens
Música: Phillip Shepard
Reparto: Juliette Binoche, Akram Khan
Género: Documental
De entre las grandes figuras que fueron homenajeadas en la reciente edición del Festival de Sevilla, la legendaria actriz Juliette Binoche acudió a la ciudad andaluza para recoger su giraldillo de honor, así como proyectar su primera obra como directora tras su estreno mundial en San Sebastián.
En 2007, Juliette Binoche y Akram Khan se unieron para crear In-I, una danza dramática en la que tanto actriz como bailarín se embarcaron en terrenos desconocidos para uno con la ayuda del otro siendo estas el baile y la actuación respectivamente. Casi 20 años después, inspirada por una sugerencia de Robert Redford, revisó y monto el material que se grabó en los ensayos, así como el espectáculo en sí.

El documental se divide en dos partes, la primera hora se enfoca en el ensayo mientras que la segunda muestra el resultado tras el trabajo, y hay que destacar que la versión que se vio del Festival de Sevilla, dura 29 minutos menos que la primera que se estrenó en San Sebastián, la cual duró unas 2 horas y 36 minutos, pero de todos modos a pesar del género resulta ser un estudio fascinante del arte.
En la primera mitad Juliette y Akram buscan la manera de conectar de manera física, creativa y emocional sus métodos para crear una obra que explora y narra los impulsos físicos y emocionales del amor mediante la danza, hay mucha confusión entre ambos sobre todo de parte de Juliette al explorar terrenos familiares pero tan diferentes y emocionalmente complejos, uno siente la presión y la duda detrás de dichos ensayos pero también se haya cierta ilusión por el descubrimiento y el aprendizaje conforme avanzan los ensayos.
El documental nos muestra de manera tan distante como cercana, los 6 meses de ensayo, situados exclusivamente solo en la sala, uno no es testigo de cómo los meses pasan a su alrededor pero sí del cómo los actores van cambiando físicamente, el sudor y las caídas se sienten precisamente porque uno se siente como si estuviera presente en dichos ensayos, vas viendo las ideas que se plantean y las que se descartan, haciéndole preguntar al espectador cómo acabará siendo el resultado final.

La segunda hora es el resultado de todos esos meses llenos de desafíos físicos, emocionales y artísticos, la obra In-I, la cuál cuenta una historia de amor muy poco convencional, a través del baile es donde se desatan las emociones y se puede destacar el humor físico, el intenso dramatismo y sobre todo la creatividad de la escenografía y las coreografías, esos dos elementos consiguen crear actuaciones fascinantes, y al presenciarlo es cuando uno se da cuenta realmente de hasta cuán lejos han llegado ambos artistas en una obra arriesgada y desconocida pero apasionante, así como ese amor disfuncional que ambos artistas dan vida.
La cámara al final sirve como mero testigo de un íntimo y extenso retrato de la creación artística, así como Víctor Erice nos mostró en El sol del Membrillo, la creación es un proceso doloroso y lento, el artista tiene que desafiarse física y emocionalmente así como a la naturaleza misma para dar vida a un manifiesto emocional o de la vida misma o ambos.
Binoche debuta tanto como bailarina como documentalista en un extenso pero fascinante retrato artístico que recoge material de hace casi 20 años y muestra lo eterno que es ya no solo el arte sino la creación, el trabajo y la pasión que tiene detrás y que nunca es tarde para aprender algo nuevo, porque mientras uno sea sincero consigo mismo a la hora de crear, cabe la posibilidad de sorprender y crear algo explosivo y enorme.
