El Último Vikingo: empatía e identidad
- Andrei Theodor Stamate

- Nov 18
- 4 min read
El 22 Festival de Sevilla abrío esta edición con una sátira profundamente humanista sobre la identidad y la necesidad de empatía en un mundo cada vez más frío

Título original: Den Sidste Viking
Año: 2025
Duración: 116 minutos
País: Dinamarca
Dirección: Anders Thomas Jensen
Guion: Anders Thomas Jensen
Música: Jeppe Kaas
Fotografía: Sebastian Blenkov
Reparto: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling, Sofie Gråbøl, Nicolas Bro
Género: Comedia. Drama.
El pasado siete de noviembre a las 09:30 de la mañana abrían las salas de cine del 22 Festival de Sevilla. La línea de salida era el Odeon Multicines de Plaza de Armas donde se proyectaba una película danesa. Los periodistas y profesionales se acercaban al Hotel NH, contiguo al cine, a recoger sus acreditaciones para poder pasar a la sala y disfrutar de El Último Vikingo. No puede haber mejor plan que disfrutar a tan tempranas horas de lo último de Anders Thomas Jensen. Este director, acompañado de su gran amigo, Mads Mikkelsen, traía en exclusiva para el SEFF 2025 esta obra llena de humor, una pizca de melodrama y muchísimo comentario social sobre la identidad en tiempos modernos.
La película comienza con un robo de un banco a manos de un personaje de semblante serio y feroz. Anker (Nikolaj Lie Kaas), tras dejar lo robado atrás, vuelve a casa para trazar las líneas maestras del plan antes de ser atrapado por la policía. Allí, en su humilde y cotidiano hogar danés, está su hermano, Manfred (Mads Mikkelsen), un individuo poco normativo en sus habilidades sociales, con aparente autismo y pinta de haberse quedado enjaulado en los 12 años a pesar de tener más de 35. Anker le cuenta a Manfred que esconda el dinero y que no le cuente a nadie dónde lo pondrá, ya que cuando él salga de la cárcel se lo preguntará, lo recogerá y se harán ricos. El problema del plan es que 15 años después, al salir Anker de la cárcel y reencontrarse con su hermano, éste ya no es Manfred, sino que se hace llamar John. John Lennon. Y John Lennon no sabe dónde está el dinero porque John Lennon es un cantante británico de la famosa banda de Los Beatles.

Cada instante de esta obra es una oportunidad para hacer comedia. Como decía el cómico Bo Burnham: Never miss a moment! Every moment can be a comedic moment!. Cada momento puede ser un momento cómico. Sin embargo, los personajes transitan terrenos de acuciante actualidad y modernidad, como es el tema de la identidad, y a pesar de usar la comedia para moverse por estos lugares, el director no pierde en ningún momento la empatía para lanzar un potente mensaje. Director y guionista, Thomas Jensen sabe que hay millones de personas en el mundo que luchan día a día para encontrarse a sí mismas, no solo en los espacios LGTBIQ+, sino en los lugares menos esperados. El caso de Manfred / John es solo un ejemplo.
Decía Jean-Paul Sartre, filósofo y activista político francés del siglo XX, “somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”. Esta frase recorre el ADN de los personajes, especialmente la de los hermanos protagonistas, que son producto, como todos lo somos, de unas circunstancias complicadas y de una infancia difícil. Cada personaje que aparece en pantalla logra tener una profundidad y un arco narrativo digno de cumplir con los objetivos de la comedia y el melodrama. La música melancólica, que acompaña las imágenes e instantes cómicos, es el elemento clave para lograr emocionarse ante el funcionamiento en vivo de la empatía. El director danés, ya acostumbrado de mezclar el humor negro con el drama, muestra de manera literal, a través de un cuento infantil sobre vikingos, el significado de empatía. Elemento sorpresivo, que funciona como pegamento narrativo para la trama.
En nuestras sociedades capitalistas, donde el principal objetivo de cada individuo es la persecución violenta e inmoral del dinero, Thomas Jensen trae a la palestra valores humanistas y profundamente críticos con el monstruo en el que nos están convirtiendo. La ideología capitalista y neoliberal nos lleva al precipicio al inculcarnos los valores de la competitividad salvaje por encima de la solidaridad. La avaricia individual por encima de la lucha colectiva. Anker no deja de ser un reflejo de lo peor de nuestra sociedad, obviando la realidad de su hermano para enfocarse en el dinero escondido. Manfred es un nadie, un hijo de nadie, un dueño de nada, como diría Eduardo Galeano. Y encima de ser un ninguno y un ninguneado, carga con una mochila llena de trauma y búsqueda incesante por una identidad. El Último Vikingo es un llamado, desde el humor, para reaccionar ante la reacción, y actuar antes de que sea demasiado tarde.




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