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Colores del tiempo: Millennials en busca de sus raíces

  • Writer: Álvaro García- Baquero
    Álvaro García- Baquero
  • Nov 26, 2025
  • 3 min read

Updated: Dec 16, 2025

Cédric Klapisch reflexioná sobre el legado, el arte y el paso del tiempo con un desequilibrio tonal muy distractivo

Título original: La Venue de l'avenir

Año: 2025

Duración: 126 minutos

País: Francia, Bélgica

Dirección: Cédric Klapisch

Guión: Cédric Klapisch, Santiago Amigorena

Música: Robin Coudert

Fotografía: Alexis Kavyrchine

Reparto: Suzanne Lindon, Abraham Wapler, Vincent Macaigne, Julia Piaton, Zinedine Soualem, Paul Kircher, Vassil Schneider, Sara Giraudeau, Cécile de France

Género: Drama, comedia


La película inicia con una secuencia de créditos en el que se nos sitúa en una exposición de cuadros del siglo XIX y en el qué podemos observar cómo los visitantes, conformados por unos jóvenes adultos se dedican a echar fotografías sobre su belleza artificial antes que en contemplar la belleza de sus colores. Es a partir de este comienzo en el que se establecen cuál serán los temas que se van a tocar en la historia y también donde el espectador puede ver si va a ser de su agrado o no.


Klapisch reúne a unas 30 personas aproximadamente, entre los cuáles se destaca un videógrafo joven modelo de esta generación y unos cuatro adultos de mediana edad, cuyo viaje consiste en descubrir la historia detrás de sus raíces y cómo el arte y el amor están relacionados con su legado sobre todo la del joven protagonista, quien también interpreta a uno de los personajes con los que se encuentra su antepasado, una joven quién al igual que ellos embarcó un viaje personal fuera de sus rutas para conocer los misterios de su pasado y su historia a través del arte, la innovación y el amor.



Sin duda el cineasta muestra una reflexión interesante y amable, la cual también crea unas imágenes que si bien no son muy experimentales ni rompen con la forma, son preciosas, sin duda la fotografía representa bien la belleza de la que quiere hablar, sin duda ha convencido y conmovido a muchas personas que la han visto desde su estreno en Cannes y Francia, pero he de ahí la razón por la que esta critica comenzó con la frase "el espectador puede ver si va a ser de su agrado o no".


El problema llega a la hora de hacer el equilibrio de tonos entre la comedia, el drama y la humanidad de sus personajes, algo que muchísima gente suele subestimar a la hora de realizar un arte tan complejo como el cine pero uno siente que está viendo dos películas completamente diferentes: una siendo un drama soso y otro una comedia humana sin una pizca de gracia.


A pesar de que la historia actual se relaciona con la del pasado, resulta víctima de chistes sobre los nuevas tecnologías y otros temas contemporáneos los cuáles resultan sosos, exagerados o ambos hasta el punto de que hacen que te revuelvas en el asiento de la vergüenza que dan y lo peor es que esto se lastra y afecta al tono general del filme, sobre todo a la hora de transicionar tonalmente a la historia del pasado.



Por lo que después de presenciar momentos exagerados y chistes facilones en la narrativa actual, la pasada se siente mucho más lenta y tampoco es que cuente nada especial. Tiene un tono amable pero está cargada de clichés narrativos y melodramáticos encontrados en historias similares, al igual que un tono romántico que se siente plano al ser desarrollado en su mayoría fuera de campo, además de que por las inconsistencias del tono es por lo que llega a sentirse pesada en varios momentos


Klapisch quiere crear una fábula que honra al arte y la memoria atemporal, pero sin querer acaba cayendo precisamente en los convencionalismos contemporáneos que podemos encontrar en películas y series actuales y para mejor o peor, también en la sociedad. Hay un momento en el que se involucran viajes en el tiempo mediante unas drogas. Es una secuencia salida de tono la cuál no es ni lo gracioso ni lo épico que preténdia ser y encima la nueva información que revela, se menciona de una manera mucho más adecuada más adelante, por lo que podría ser perfectamente descartado.


Esta escena es el mayor ejemplo de dos de los problemas principales y es que se demora demasiado en su intento de decir mucho cuando en realidad cuenta poco. Una película bien intencionada y que trae unas imágenes preciosas gracias a su impecable fotografía pero que desgraciadamente cae víctima de su tono inconsistente y al igual que el público en la secuencia inicial, no sabe apreciar la belleza de lo que habla, o si lo hace no la sabe plasmar, pero al menos cuenta la intención.



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