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Thodoris Vournas, director griego, llega a España con una nueva producción y una nueva visión para la industria cinematográfica.

  • Writer: Con Arte Magazine
    Con Arte Magazine
  • 1 day ago
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Thodoris Vournas, director griego, llega a España con una nueva producción y una nueva visión para la industria cinematográfica.

Entre Grecia y Barcelona, el director Thodoris Vournas construye un cine íntimo y contemporáneo sobre la identidad, los vínculos humanos y la búsqueda de la mejor versión de uno mismo.

Thodoris Vournas pertenece a una nueva generación de cineastas griegos que entienden el cine como un espacio de exploración emocional y humana. Director de cortometrajes, largometrajes y también de teatro, su trabajo se mueve entre lo íntimo y lo universal, creando personajes marcados por la fragilidad, el deseo de transformación y la necesidad de reconciliarse consigo mismos.


Ahora, instalado entre Atenas y Barcelona, Vournas inicia una nueva etapa artística con Mutual Lies, su primera película rodada fuera de Grecia. En esta conversación habla sobre identidad, moral, actores, improvisación y el modo en que el cine puede revelar aquello que las personas intentan ocultar.


P: ¿Cuál es el elemento más “griego” de tu cine que probablemente los extranjeros no perciben?

R: Para ser sincero, nunca lo he pensado. No sé cuál es el elemento griego en mi cine, ya que nunca pienso en elementos que considere griegos. Intento que mis películas tengan un lenguaje más internacional. Por eso muchas veces busco guiones o textos del extranjero.


P: ¿Qué es más peligroso para un director: un mal actor, un actor perfecto o un actor que entiende la película mejor que tú?

R: Todo eso es subjetivo, ya que considero que un buen director puede hacer que un buen actor sea aún mejor y que un mal actor mejore también.


P: ¿Crees que tus películas intentan perdonar a las personas, revelarlas o atraparlas?

R: Creo que mis películas intentan perdonar a las personas, revelando aquellos puntos en los que ellas mismas quieren mejorar, porque los personajes de mis películas son personas que buscan la mejor versión de sí mismas. Todos intentan mejorar o superar los traumas que tienen en el momento en que los encontramos.


P: ¿Crees que las personas revelan más de sí mismas cuando actúan moralmente o cuando fracasan moralmente?

R: La moral es algo muy subjetivo y la percepción de la moral cambia según cada persona. Tanto una cosa como la otra revelan algo de los seres humanos. Incluso una persona que actúa de manera absolutamente moral dice algo sobre sí misma, y eso no es necesariamente positivo, porque las cosas absolutas muchas veces no conducen a resultados absolutamente buenos.


P: ¿Cuál es el gesto más pequeño que te ha dado un actor y que cambió por completo una escena?

R: No puedo destacar un solo gesto o una sola idea de un actor que haya cambiado una escena, porque a lo largo de los años que llevo trabajando en el cine, la colaboración con los actores, la improvisación y las propuestas espontáneas han sido muchas veces determinantes. Ha habido bastantes momentos en los que los actores crearon pequeños “diamantes” durante el rodaje.


Pero para responder de forma más concreta a la pregunta, mencionaré el caso más reciente que me viene a la mente, de la última película de largometraje que hice, Reuniverse. En una escena, con una actriz del reparto principal, sentía que el vestido que se había elegido no funcionaba y probablemente dificultaría el desarrollo posterior de la película a nivel de personaje e imagen.


A través de una conversación muy bonita que tuvimos juntos, surgió la idea de que se quitara el vestido, se pusiera una sudadera masculina e improvisara la manera en que eso sucedería dentro de la escena.


Finalmente, esa sudadera permaneció como un elemento esencial también en las siguientes escenas de la película, funcionando casi como un vestido sobre ella.


Creo que ese cambio dio un valor completamente distinto a la película, definió de otra manera el papel y terminó coloreando al personaje de un modo muy especial y único.


P: Si alguien descubriera tus películas dentro de 50 años, sin saber nada sobre ti, ¿qué esperarías secretamente que entendiera sobre las personas de nuestra época?

R: Los problemas universales son atemporales. Dentro de 50 años, las personas que intenten amarse a sí mismas —algo que es un tema universal y atemporal— me gustaría que vieran historias sobre personas que están en el proceso de amar y valorar su propio ser.


P: ¿Qué te trae a España? ¿Qué te hace sentir el impulso de hacer el cambio de Atenas a Barcelona?

R: Mi relación con Barcelona es una relación que comenzó sin que me diera cuenta. Hace 10 años hice un cortometraje, 'Sin leche', que estaba basado en una obra de teatro de la escritora catalana Blanca Bardagil. Esa fue mi primera conexión con Barcelona y después siguieron dos obras teatrales: 'El inicio de Archimedes' de Josep Maria Miró y 'Las chicas no deberían jugar al fútbol' de Marta Buchaca, que dirigí en Grecia. Tuve la alegría de que ambos autores vinieran desde Barcelona a Atenas para ver las representaciones.


A través del Festival Greco-Chipriota de Cine de Barcelona, la conexión comenzó a hacerse más fuerte, los viajes se volvieron más frecuentes y ahora quizá se trate de un cambio permanente en mi vida, porque estoy comenzando una nueva colaboración y un nuevo capítulo con mi productora, Anna Ellina, y su compañía, Oktana Cultura. El primer paso de esta colaboración será el cortometraje que estamos preparando y cuyo rodaje comienza en los próximos días. Se llama Mutual Lies y es el primer ladrillo de un muro muy grande que vemos delante de nosotros y que esperamos lograr construir.


P: ¿Qué podemos esperar de tu película en Barcelona, Mutual Lies?

R: Mutual Lies es mi primera película rodada fuera de Grecia y estoy realmente muy feliz de tener la oportunidad de crear una película en España y más concretamente en Barcelona, una ciudad con la que siento una conexión y un cariño muy profundos.


La película refleja mi estado de ánimo en este periodo: jugar con los significados implícitos y con los roles que las personas cambian dependiendo de la impresión que quieren causar unos a otros. Es una historia que considero bastante contemporánea, con varios giros y mucho interés, y que quizá incluso podría convertirse en el inicio de una continuación.


Es una verdadera alegría para mí trabajar con un reparto de actores procedentes de distintos países y, al mismo tiempo, un reto muy bonito reunir todos esos elementos diferentes y crear una película muy “sabrosa” dentro de España.

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